Un Servidor Inservible
Primera práctica de guión multimedia y se nos pide que hablemos sobre nosotros mismos, que nos describamos para comprobar nuestro nivel de escritura y de esta manera ayudarnos a mejorarlo. Imagínense el placer que le causa esto a un ególatra como yo, supongo que debe de ser algo similar a lo que sentiría el famoso asesino en serie Ted Bundy si se le pidiese que matase sin ser enjuiciado.
Claro que mi nivel como escritor a día de hoy, y siguiendo con la comparación anterior, está más cercano al de un vulgar asesino de barrio que al de todo un superdotado del arte del crimen como el “ilustre” Ted Bundy. Por lo tanto, a no ser que se estén tomando al pie de la letra este atentado que estoy cometiendo con las palabras, mi nivel de escritura es más bien el de un principiante.
Bien, si después de estos dos aburridos párrafos continúan haciendo el esfuerzo de leer hasta el final, puede deberse a dos motivos. Quizás sean ustedes alumnos de la asignatura de guión multimedia que imparte Paco Sánchez en la facultad de comunicación audiovisual de Coruña. La otra opción es que me conozcan y sepan que, a pesar de la expresión ruda de los rasgos de mi cara, soy una persona amable de buen corazón y por ello me tengan afecto. A los que os encontráis dentro de este grupo, que sepáis que yo también os quiero.
Como soy una persona de carácter optimista, quiero pensar que los que me leéis sois del tipo de gente a la que les caigo simpático. A pesar de tener en ocasiones, un sentido del humor un tanto macabro como habréis comprobado con la comparación que he hecho en los dos primeros párrafos de esta anárquica autodescripción.
He dicho la palabra macabro, palabra, sí, y lo recalco. Porque todo va bien mientras solo sea el conjunto de sonidos articulados que representan una idea. Y que esta vaya incluida en una autodescripción de un alumno de guión asociada a su sentido del humor y no a sus actos es de agradecer.
Ahora llegaría el momento de ponerme profundo y empezar a bucear en el pozo de mis penas (este es el típico recurso cursi y barato que utilizamos los aprendices de escritor). Sin embargo, como no quiero mojar la ropa que llevo puesta y los trajes de buzo están realmente caros, voy a ser más práctico y quedarme en la superficie como hasta ahora.
No se me ocurren más cosas que contaros (o quizás si pero no quiero) por lo tanto ha llegado el momento de despedirme. Normalmente esto suele ser algo traumático para mi, ya que las odio. Pero hoy está teniendo lugar un hecho sin precedentes, la primera despedida que me hará sentir feliz, ya que empiezo a estar un poco cansado de escribir. Así que, como diría aquel “grandioso” dúo musical llamado “Amistades Peligrosas”, basta ya de tanta tontería. Se despide un servidor inservible, atentamente Pablo Valín Fernández.
Así soy yo.
Al pensar en cómo soy me vienen varias palabras a la cabeza: sociabilidad, inquietud, comprensión y disciplina.
A la hora de relacionarme con la gente, al principio soy un poco tímido. Sin embargo, una vez que he entablado la relación, cojo confianza rápidamente. Me gusta conocer a gente nueva y comprobar qué cosas tenemos en común. También me parece estimulante contrastar los distintos puntos de vista que podemos poseer sobre algo.
He sido inquieto desde pequeño. Un tema sólo ha de ser mínimamente serio para suscitar mi preocupación: exámenes, discusiones sin mucha importancia, el qué dirán… A menudo, me cuesta distinguir entre lo realmente importante y lo banal. Por este motivo, con frecuencia me veo demasiado afectado por temas livianos a los que no debería prestar tanta atención como habitualmente hago.
Me describiría también como una persona comprensiva porque cuando surgen problemas cuya solución natural sería montar en cólera, yo intento ponerme en el lugar de la persona implicada e intentar comprender sus actos.
Soy metódico y disciplinado a la hora de realizar trabajos relacionados con mis estudios, dedicando muchas horas a dichas tareas. También soy exigente conmigo mismo y no me conformo fácilmente si los resultados obtenidos no coinciden con mis expectativas.
Daniel Carlos Mañas González
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