Descripción
El aula tiene forma rectangular. Dentro, tres hileras de ordenadores con pantalla doble y sillas tapizadas de color azul. Presidiéndolos desde la tarima, el ordenador principal, el encerado y la pantalla de proyección. Pero al entrar por la puerta, también azul, lo primero que se ve son las gradas de un recinto deportivo a través de las ventanas, que cubren toda la pared.
El ambiente lo crean:
- El tiempo que hace fuera.
- La temperatura.
- El color crema de las paredes.
- El ruido de los ordenadores: los ventiladores, los ratones, el tecleo.
- Los alumnos y el profesor.
Ayer el día era oscuro, los alumnos eran muchos y ruidosos, y hacía calor. El aula parecía más pequeña. Hoy el día es claro y hay menos personas; una ventana está abierta y entra frío. Parece un sitio diferente. Como seguramente lo parecerá cuando está vacío.
Calor de ordenador
Bzzzzzzzzzz…
Éste es el sonido que nos acompaña durante las clases de Guión Multimedia en el laboratorio C. Ese sonido es producido por los ordenadores encendidos de los dieciocho en total que hay repartidos en tres hileras. Ordenadores de caja negra, a pesar de que éstos no almacenan la información de un encendido a otro. Es destacable el hecho de que disponemos de dos pantallas panorámicas por ordenador, útiles para manejarse con más comodidad en los programas de diseño y también, porqué no reconocerlo, para perder el doble de tiempo consultando el correo electrónico, el Facebook y tonterías varias.
Frente a las tres filas una amplia tarima de madera eleva la zona de la pizarra, la pantalla del proyector y la mesa del profesor, el cual está discriminado al contar con una única pantalla en su ordenador. La sala resulta luminosa gracias a que la mayor parte de la pared a la derecha del encerado la componen ventanas que ofrecen una vista a gran parte del campus; si bien, el caprichoso clima gallego no garantiza que tengamos luz suficiente por lo que los flexos del falso techo de extraña textura de cable blanco suelen estar encendidos. Los cables están presentes también en la parte posterior de cada hilera, una maraña de cables naranjas y negros desembocan en unas curiosas torretas de enchufes asentadas al suelo.
Tac, tac, tac… ¡clic!
Estos son otros de los sonidos característicos durante la clase, además de esporádicos sonidos y músicas que vienen de los auriculares con micrófono que están enchufados a cada ordenador. La gente más avispada y puntual suele tener la oportunidad de sentarse en una cómoda butaca giratoria de tono granate. Los que no llegan a tiempo tienen que conformarse con la típica silla de madera de ambiente académico. Bajo las mesas se esconden uno de los mayores peligros del aula: las mesillas móviles. Se trata de pequeños muebles con ruedas y cajones a los cuales no les damos más uso que el de dejarnos la rótula contra ellos cada vez que realizamos un movimiento descuidado de piernas.
El otro “pero” de esta aula sería su sensación ambiental: el aire viciado de los ordenadores añadido a la temperatura volcánica de la calefacción provoca cierto desasosiego al intentar trabajar allí; y encontrar un punto aceptable de temperatura abriendo la ventana no es una tarea sencilla.
En resumen, no es el aula perfecta pero hay cosas mucho peores en nuestra Facultad de Ciencias de la Comunicación. Si me disculpan, me despediré guardando silencio.
Bzzzzzzzzzz…
Mudanzas Mentales
Antes de comenzar la descripción del aula en que me hallo, pediré al lector que realice un simple ejercicio mental. Para ello, tendrá que imaginarse que trabaja para una empresa de mudanza, cuya labor es situarse entre las cuatro paredes (de color blanco) de un aula de grandes dimensiones, en comparación con las de los colegios tradicionales. Una vez se ha posicionado imaginariamente dentro de esta, debe de ir llenándola con los elementos que yo iré citando a continuación.
En primer lugar coloque un encerado situado en el centro de la pared y que ocupa las tres cuartas partes de esta.
A continuación, ponga dos bloques de ventanas que ocupan el ancho de la pared derecha. Cada bloque está separado por un pilar de cemento vertical, situado en el medio de ambas.
Lo siguiente que tiene que hacer es colocar un estrado de madera, sobre el que se situarán los alumnos para escribir en el encerado. A la izquierda de la pizarra y también sobre el estrado, incluya la mesa del profesor y sobre esta ponga la pantalla y la cpu de un ordenador. La silla para el profesor ha de ser de cuero para que se sienta cómodo.
Aproximadamente a treinta centimetros del estrado, añada 6 mesas unidas por las patas, de manera que formen una hilera horizontal.
Coloque dos pantallas de ordenador (con su respectivo teclado) por mesa y una torre de cpu para cada una de ellas.
Como usted es una persona que vela por la comodidad del alumno, situará 6 sillas para que se puedan sentar, de nuevo, una por cada mesa.
Llegados a esta parte y como la realización del ejercicio está teniendo un resultado satisfactorio, les premiaré diciéndoles que la clase que están creando corresponde al aula de informática de una facultad de comunicación audiovisual.
Volvamos al trabajo. Detrás de la primera hilera de mesas y con un metro de separación hacia atrás, debemos de colocar otras 6 que tengan los mismos elementos y características que las anteriores. La manera de situarlas ha de ser idéntica.
Una vez tengamos está segunda hilera y desde esta, repita el ejercicio anterior.
Si ha realizado la tarea de forma correcta, ahora mismo deberíamos de tener tres hileras de mesas con un metro de separación hacia atrás entre ellas.
La pared izquierda también se encuentra separada en dos bloques por un pilar de cemento.
A la izquierda del bloque, debe de colocar un corcho, a modo de adorno. En el lado derecho sitúe una estanteria de color azul, con un pequeño armario blanco en la parte inferior de esta.
Dicha estanteria está formada por tres baldas y un pequeño armario blanco en la parte inferior. En la banda central coloque 5 libros tutoriales del programa Cubase SX.
En estos momentos presentará sintomas de cansancio debido al duro trabajo realizado, pero anímese, pues ya queda poco para terminar.
Por último coloque en el techo doce lámparas fluorescentes con una separación de dos metros entre ellas en cualquier dirección y…eureka!(como diría Arquímedes) ha finalizado el trabajo con éxito, ya puede visualizar el aula de informática finalizada.
Por lo tanto ha llegado la hora de pasarse por mi despacho a cobrar lo que acordamos, un gran talonario de satisfacción por el trabajo bien hecho.
Laboratorio C. Facultad de Comunicación. Cien pasos Noroeste.
“Cualquier tiempo pasado fue anterior” Les Luthiers
Uno, dos, tres, cuatro… veintisiete, veintiocho… setenta y dos… cien. Exactamente cien. No noventa y nueve ni ciento tres, sino cien pasos exactos desde que traspasé la puerta de entrada hasta que, ahora, en un instante, abra la puerta y una quincena de caras se vuelvan hacia mí.
Adelante. Entro y me siento. Levanto la vista. Misma luz cálida, mismos techos altos, mismo olor a cal. Las mismas paredes rugosas y los materiales prefabricados, la consabida “tarima de las alturas cambiantes” según el ego del orador, las mesas en serie, la gran pizarra verde, los corchos en las paredes con anuncios de hipotéticos pisos, cursos, oportunidades… el mismo murmullo, el mismo ruido, el mismo ambiente joven.
Imágenes de otros tiempos, de otras clases, de otras voces acuden a mis, mucho me temo que oxidadas, neuronas: ¡Todo es tan igual y tan diferente a un tiempo! El espacio se ha ampliado. Enormemente. Retroproyector, altavoces, ordenadores a doble pantalla, micrófonos, auriculares, sillas tapizadas en rojo con ruedas giratorias, torres de alimentación, cables en el suelo…
¿Es esto un aula? Lo es. Debe de serlo. Lo pone en la puerta: “Laboratorio C”. Facultad de Ciencias de la Comunicación Audiovisual.
Sí que es un clase. La mía. O eso es lo que espero, fervientemente, mientras cuento los años: Uno, dos, tres, cuatro…trece… dieciséis… dieciocho. No diecisiete ni veintiuno, exactamente dieciocho años de camino desde que por primera vez entré, con mucha menos aprensión que hoy, en un aula universitaria.
Más entradas en mi blog: http://mariamartul.blogspot.com/
Descripción subjetiva del aula
Llegar tarde a clases suele ser sinónimo de lío. Sin embargo, no lo fue. El aula, llena de sillas confortables, muy diferente de lo que se está acostumbrado en las universidades públicas de Brasil, es iluminada y espaciosa. La luz viene de una pared solo de ventanas de vidrio y también de las lámparas. Los colores claros de las paredes y del suelo contrastan con el tono oscuro de los ordenadores. Numerosos cables negros y naranjas parecen no solo conectar los ordenadores sino que también pertenecer al espacio. Todo encaja muy bien, todo parece tener un sitio propio, empezando por la tarima baja reservada al profesor.
Nueve alumnos ya escuchaban antes de que yo llegara y dos vinieron después. Me senté en una de las sillas, frente a dos pantallas de un ordenador y empecé a prestar atención. Una pantalla blanca bajó lentamente frente a la pizarra verde y en ella fue proyectado el texto que nos hizo conocer al personaje del día. Petra tenía la cara redonda y mientras el profesor nos describía su amiga también nos enseñaba conceptos y técnicas de escritura.
Las luces estuvieron apagadas para que leyéramos el texto y siguieron así hasta que terminamos de debatir los aspectos de construcción textual que nos había gustado más. Al final del ejercicio se encendieron las luces como que para iluminar nuestra creatividad. Empezamos a describir el aula. Cada uno con sus pensamientos y puntos de vista, fuimos construyendo visiones personales del espacio. El sonido de los dedos contra las teclas tenía un ritmo acelerado. Ningún aspecto o detalle podría quedarse olvidado. Había que contárselo todo.
El sitio en internet de la Real Academia Española estaba allí, en la pantalla de al lado, para prestarnos socorro en momentos de amnesia o desconocimiento. La libertad para salir a la hora que fuera del aula no motivó a ninguno de los alumnos a quedarse fuera durante mucho tiempo. No hay ningún reloj colgado en las paredes y solo pude ver que la clase estaba terminando cuando me fijé en el reloj del ordenador. La corrección de mi ejercicio tardó un cierto tiempo. No obstante, lo que espero conseguir con esta asignatura no es no cometer más errores, sino que cometerlos y aprender con ellos.
Descripción del aula
El aula de informática está situada en la planta baja de la Facultad de Comunicación Audiovisual. Al fondo del pasillo el murmullo de los ordenadores delata su localización. Tras la puerta nos encontramos una sala triste, con paredes desnudas y un gran ventanal que deja entrever del gris asfalto del aparcamiento de la universidad.
Preside el aula una gran peana con la mesa del profesor. En este escenario el docente expone sus teorías al auditorio. Los alumnos desde la platea encuentran refugio en la doble pantalla de su ordenador. Las pantallas son testigo de sus miedos, de sus logros y sus fracasos.
La modernidad inunda la sala; el papel y el bolígrafo ya no son los protagonistas, han dejado paso a los teclados, las memorias USB…
Laboratorio C
El Laboratorio C se encuentra en la primera planta de la facultad, tras una puerta azul. Predominan los colores apagados que crean un ambiente serio y frío, incluso triste, cuando el aula está vacía. Sin embargo, durante las clases el ambiente es acogedor, relajado y cálido.
Con el transcurrir de las clases se escucha el ruido de los ventiladores de los ordenadores, que junto con el sonido de las teclas al escribir y el clic de los ratones me recuerdan que estamos rodeados de tecnología.
En la parte de delante de la clase hay un encerado verde oscuro. Este está divido por dos finas líneas blancas verticales. Su borde es blanco, y en la parte superior se puede leer un pequeño cartel gris: “Gracias por no fumar”. Además del encerado, está la tarima de madera sobre la que se encuentra la mesa del profesor con su correspondiente ordenador.
Orientadas hacia el encerado se encuentran tres filas de ordenadores. A cada ordenador le corresponden dos pantallas planas, especialmente útiles en las clases de animación. Además de unos cascos con su correspondiente micrófono.
En la pared izquierda hay una estantería gris oscuro que siempre está vacía y un corcho en el que hay un solo cartel. En la pared opuesta están las ventanas a través de las cuales se ve el polideportivo de la universidad.
En la pared posterior solo hay dos altavoces blancos en las esquinas, iguales a los dos laterales y a los dos delanteros.
La calma del aula
Es un aula diáfana, ninguna columna entorpece el paso de la luz, además, el hecho de que dos ventanales dobles la iluminen, hace que casi siempre sea innecesaria la luz eléctrica.
Predomina lo claro: blancos los radiadores, las ventanas y el techo; crema es el color de las paredes y del suelo. Contrasta con los ordenadores, unos 21, de color negro, por lo que al entrar sabemos quienes son los protagonistas del aula.
Estos colores hacen que experimente una sensación de tranquilidad y de sosiego, no hay colores estridentes que rompan con la paz que provoca el aula, ni tampoco hay nada con lo que puedas distraerte, así que mi atención no se va más allá de la pantalla del ordenador, si acaso en busca de la inspiración, se puede escapar por las ventanas, pero rápidamente, ante la nada, volverá al monitor.
Una vez sentados, veremos a la izquierda una estantería negra casi vacía (salvo por unos cables enmarañados) y un corcho de gran tamaño, en el que un solitario folleto nos informa del horario de los autobuses. Esto nos da una sensación de vacío, como si el aula no fuese utilizada asiduamente, pero al mirar al frente, un encerado emborronado nos informa de lo contrario.
Si echamos un vistazo a la derecha nos topamos con las ventanas, a través de ellas vemos las gradas del campo de fútbol y detrás, varios edificios, lo que subraya la tranquilidad antes descrita, solo vemos edificios estáticos, ninguna persona ni coche se cruza con nuestra mirada, ni contamina nuestro silencio.
LABORATORIO C
Desde hace una semana, todos los jueves voy al Laboratorio C. Como todas las aulas, se trata de un recinto habilitado para impartir clase con un encerado, mesas y sillas para los alumnos. Lo que la hace especial es que es un aula multimedia: los estudiantes disponemos de un ordenador con dos pantallas con los que podemos editar textos, conectarnos a internet, trabajar con imágenes y muchas otras tareas.
Por otra parte, el profesor también dispone de su propia computadora. Mediante un retroproyector y una pantalla desplegable situada encima de la pizarra, los estudiantes podemos ver cualquier tipo de información que el docente nos desee mostrar procedente de su PC. También puede reproducir sonido a través de seis altavoces repartidos equilibradamante por toda la clase: dos rodeando el encerado, un par de ellos en los laterales y otros dos en la parte trasera, al final de la clase.
En la sección derecha del aula hay dos ventanales separados por una columna. En el techo podemos ver doce lámparas fluorescentes alargadas y una encima del encerado, de mayor tamaño.
En la clase también hay una estantería, un corcho y seis sillas de repuesto.
El aula
Si tú también te has quedado pasmado en una clase de Paco Sánchez, ¡cuánto tiempo has perdido! Lo pudiste haber aprovechado para adelantar parte del trabajo de esta práctica en la que tenemos que describir el aula. Se llama “laboratorio c”, es rectangular, está pintada en tonos claros y tiene las paredes prácticamente vacías.
¿Y qué hay en ella? Todos damos por supuesto algunas cosas: mesas, sillas, encerado, tarima, ventanas…, aunque en este caso, tienen ciertas peculiaridades.
Las ventanas y los radiadores ocupan toda la pared derecha. Justo enfrente, en la pared izquierda y al lado de la puerta , encontramos una estantería gris que está prácticamente vacía, un corcho con un papel y un cuadro de automáticos de la electricidad, casi pegado a la pared trasera. Además, en todas las paredes se pueden ver los seis altavoces del equipo de sonido, que se complementa con el proyector que hay colgado del techo.
Encima de las mesas –tres hileras unidas y distribuidas paralelamente al encerado– hay diecisiete ordenadores, cada uno de ellos con dos pantallas. Curiosamente, el ordenador de la mesa de del profesor –separada del resto y colocada a la derecha del encerado– solo tiene una pantalla.
Por último, en la parte trasera del aula, siempre hay algunas sillas vacías que se usan en caso de ser necesarias.
3 comments