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Ti decides

Posted in cirugía estética en menores by cristinalg on mayo 25, 2009

As cifras dispáranse. Arredor dunhas 500.000 persoas solicitan cada ano unha operación de cirurxía plástica en España. Non existen datos por idades pero, estímase que arredor dun 10% dos pacientes que queren someterse a unha destas operacións son menores de idade segundo os datos que baralla a Sociedade Española de Medicina Estética (SEME). Moitos destes casos teñen un problema grave que solucionar e, outros, só un problema de autoestima.
Que a imaxe que vemos dos famosos inflúe na vida dos adolescentes é un feito. E, proba diso é que moitos menores chegan ás consultas con fotografías dos seus ídolos para poder acadar certas similitudes con eles.
Mais a cirurxía estética non é recomendable nestas idades xa que, nalgúns casos, pode provocar alteracións no desenvolvemento do paciente ou resultar inútil debido aos cambios que aínda pode experimentar o seu corpo.
O problema agrávase xa que non existe ningunha normativa que impida realizar unha operación a un menor.
Segundo cifras das sociedades médicas, as operacións aumentaron un 20% desde 1990 e España converteuse detrás de EEUU e Brasil no terceiro país do mundo onde se rexistran máis intervencións.
É evidente que as a sociedades avanzan e todos queremos estar a última. Pero, todas as operacións teñen riscos, ben sexan liposuccións, aumentos de peito ou rinoplastias.
Está ao alcance da túa man. Pero, se eu tivese adolescentes ao meu cargo non o permitiría.

¿Necesidad o capricho?

Posted in cirugía estética en menores by nuriicia on mayo 25, 2009

¿Dónde está la belleza? ¿Es más importante el interior o el exterior? En muchas ocasiones escuchamos que la belleza está en el interior y que lo verdaderamente importante es la forma de ser, que es de lo que nos acabamos enamorando u odiando. Si esto es así, ¿por qué tenemos esta obsesión por el físico? Por las orejas de soplillo, la nariz grande, los michelines de más…. Es todo falsedad, o es que realmente el físico es imprescindible para poder sentirse bien con uno mismo y así mejorar “como persona”, además de agradar a los demás.

La cirugía estética está en auge. Cada año, unas 400.000 personas se operan de cirugía estética en España. Se estima que alrededor de un 10% de los pacientes que solicitan una intervención de este tipo son menores de edad (según datos de la Sociedad Española de Medicina Estética). Estamos en un país en el que cada vez se gastan más millones en retoques para estar guapos, atractivos, tener un “cuerpo de portada”… parece como si la sociedad solo quisiera físicos perfectos o aquellos rostros sin ninguna imperfección, aunque intelectualmente no sea así (esto no está a simple vista).

En el caso de los menores de edad la situación es más alarmante. Hay muchos que tienen una verdadera patología que solucionar pero el resto se debe a una falsa percepción de sí mismos o a un ideal de belleza. Es cada vez más frecuente que los jóvenes acudan a la consulta con la foto de su ídolo para operarse y tener unos labios, nariz o barbilla iguales que los de su admirada actriz, modelo o cantante. Esto está dejando de ser una fantasía debido a la sociedad actual que promueve los ideales de belleza, los cuales necesitas para ser feliz.

Sin duda hay que ir más allá porque la cirugía estética en edades tempranas no es algo recomendable. Hay excepciones como las operaciones de orejas (otoplastias) o intervenciones de reducción de mamas en caso de malformación u otras patologías similares. Pero otro tipo de cirugía destinada a “embellecer” puede provocar todo lo contrario: alteraciones en el desarrollo del paciente o llegar a resultar inútil con el paso del tiempo de un cuerpo en periodo de crecimiento.

Mucha gente está cambiado el regalo tradicional por una intervención de estética cuando la cirugía estética no está para adaptarse a la moda, sino para solucionar problemas de salud. Además hay que tener en cuenta que cuando eres menor de edad no sabes lo que quieres, es una etapa de inmadurez emocional y de personalidad, que puede hacer que tomes decisiones de las cuales puedes arrepentirte cuando llegues a la edad adulta y te mires al espejo.

Si tu no te valoras, ¿quién va a hacerlo?

Posted in cirugía estética en menores by cristinalg on mayo 24, 2009

¡16 años! Aquella época dorada en la que me hubiese gustado tener unas piernas kilométricas, una nariz perfecta o una 95 de pecho. Pero, ¡tampoco era una gran preocupación!
Hoy en día los adolescentes se obsesionan demasiado con su imagen. La televisión, la publicidad y las revistas de moda son sus referentes.
Todos quieren estar perfectos y convertirse en el ombligo del mundo; al fin y al cabo, a quién no le gusta ser el centro de atención, aunque solo sea unos instantes.
Desde hace aproximadamente 5 años, la situación es alarmante. Las visitas a clínicas de cirugía estética por parte de adolescentes con sus padres se duplican.
La corrección de nariz es una de las operaciones más demandadas, junto con la cirugía en pechos o las liposucciones en la zona de muslos y caderas. ¿Una solución o un problema?
Se hacen todo tipo de análisis para comprobar que el desarrollo corporal ha finalizado. Pero, ¿realmente están preparados? ¿Es una buena opción?
Según los médicos, si el desarrollo es completo y el paciente está psicológicamente preparado podría realizarse la operación pero, hay otros inconvenientes como puede ser: la nueva imagen, si ésta va a ser la acertada o si es lo que realmente quería el paciente.
Un adolescente  puede tener un grado de madurez elevado pero, no deja de tener 16 años y no goza de la experiencia ni la claridad que se adquieren con la edad.
La belleza es efímera. Un par de retoques te podrán ayudar pero, no te harán sentir mejor  contigo mismo.
Todos hemos tenido complejos y todos hemos sido capaces de superarlos. ¿Por qué ellos no iban a ser capaces?

“Una es más auténtica cuanto más se parece a cómo había soñado ser”

Posted in cirugía estética en menores by zorivc on mayo 20, 2009

España ocupa el tercer lugar a nivel mundial y el primero a  nivel europeo en el ranking de intervenciones estéticas. Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética el pasado año alrededor de 400.000 personas se sometieron a una operación. Esta cifra ha aumentado un 20% en los últimos 15 años. De esos 400.000 se estima que un 10% eran menores.

Implantes mamarios, liposucciones y blefaroplastias son las más solicitadas; sólo una pequeña proporción de éstas tienen una justificación médica: reconstrucción de malformaciones, reparación tras cirugías agresivas… El resto de los casos son motivados por el capricho. La búsqueda de la perfección, marcada por los cánones de belleza actuales.

La legislación sobre el tema no hace referencia al menor. En principio si sus padres lo autorizan la operación se lleva a cabo. No tienen edad para votar, no pueden conducir, la ley del menor les protege; pero pueden someterse a intervenciones para cambiar su imagen antes de que su cuerpo acabe de desarrollarse.

Claro hija

Posted in cirugía estética en menores by javiermartinbueno on mayo 20, 2009

España es el país de Europa donde mayor número de jovenes menores de 18 años se someten a  operaciones de cirugía estética. No podemos culpar a unos jóvenes  que pertenecen a una generación más adelantada que la anterior. Generación sobrealimentada y superhormonada  gracias a la televisión que inunda su organismo.
El problema lo tiene la persona de 45 años que se encuentra a su lado y le dice: “Claro hija, no te preocupes, pagaré esos 3000 euros  para que puedas usar una talla 90; atraigas a los jovenes responsables que te rodean  y puedas descubrir  el amor, sin importar el riesgo que conlleve la operación; y sin importarme el hecho de que tengas que volver cada 10 años a repetir la operación para cambiarte la silicona. Lo importante es que con 16 añitos, y sin haberte desrrollado  completamente,  ya sabes lo que quieres, por ti misma, sin que nada ni nadie te haya  influenciado. Es una decisión madura, lo cual me alegra porque significa que tú también has madurado.”

Bien por dentro, bien por fuera

Posted in cirugía estética en menores by irismarques on mayo 20, 2009

Según un informe de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), alrededor de unas 400.000 personas se operan cada año en nuestro país. Aunque todavía no se dispone de datos exactos sobre cuántas de ellas no han cumplido aún los 18 años, se estima que alrededor de un 10% son menores.

España se ha convertido en el tercer país que más gasta en intervenciones estéticas (unos 800 millones al año), sólo por detrás de Brasil y Estados Unidos. Cada vez es más frecuente ver a un joven entrar en una consulta con una foto de su ídolo favorito para operarse y conseguir “unos labios como los de Angelina Jolie” o “un culo como el de Elsa Pataky”. Pero, ¿se han vuelto locos los adolescentes o simplemente están respondiendo ante unos prototipos de belleza que les han inculcado desde pequeños?

Definitivamente no se han vuelto locos. Vivimos en la sociedad de la imagen, donde una buena presencia puede abrirte las puertas del paraíso y una figura desafortunada puede enviarte al mismísimo infierno. Estamos cansados de escuchar cosas como que el físico no importa o que la belleza está en el interior, como si eso nos hiciera sentir mejor cuando nos rechazan por nuestro aspecto.

Por tanto, ¿podemos culpar a los jóvenes por querer sentirse mejor consigo mismos, encajar?

Muchos expertos alegan que no es adecuado realizar este tipo de prácticas en menores porque perjudicarían su proceso de desarrollo. Sin embargo, una cirugía a tiempo podría ahorrar toda una vida de sufrimiento y traumas. ¿Quién debe decidir? Desde mi punto de vista, el paciente. No me cabe la menor duda de que si ha recibido una buena educación sabrá escoger la opción que más le convenga.

No es tan importante tener un buen físico, como tener un físico con el que te sientas seguro, y sí éste se encuentra en un bisturí, pues adelante. Si quieres estar bien por dentro, tienes que sentirte bien por fuera.

Sin tetas no hay paraíso

Posted in cirugía estética en menores by katiaromeu on mayo 11, 2009

Cabezón, jirafa, dientes de conejo, cuatro ojos capitán de los piojos… y así podría seguir hasta el infinito y más allá. Todos lo hemos escuchado, sufrido o dicho en alguna ocasión. Y es que si hay algo por lo que se caractericen los niños en su más tierna infancia no es por su sinceridad, como muchos incautos apuntan, sino por su infinita crueldad. Precisamente gracias a la dureza del patio de colegio, donde impera la ley del más fuerte, se comienza a forjar ese carácter que nos acompañará el resto de nuestras vidas. Crecías, lo superabas y se acabó. No había más historias. En el mejor de los casos la jirafa se convertía en jugadora de baloncesto, el cuatro ojos se ponía lentillas, el orejudo se dejaba el pelo largo y santas pascuas.

Pero ahora no, con la nueva ola, a todos los padres modernos les han dado el título de psicopedagogos al salir del paritorio. Y pronto el miedo a que su hijo sufra un trauma infantil no les deja dormir por las noches. Y fruto de este pánico se inició una moda completamente irracional e ilógica consistente en que en lugar de afianzar la estima del pequeño orejudo resaltando sus otras cualidades se toma la vía rápida de un ¡zas! ¡zas! y mi niño es tan guapo como el que más. Comenzando la carrera hacia un ideal de belleza perfecta y por lo tanto irreal.

Nuestro hijo siempre debería ser el más guapo y el más listo, por lo menos para nosotros. Ahí debería quedar la pasión de madre o padre. ¿Por qué nuestro retoño tiene que ser además el más guapo y el más listo para los otros padres?. ¿Esta competición nos conduce a alguna parte?

Pues sí, directamente al quirófano. En breve, si nadie lo remedia, pasaremos al quirófano como quién va a la carnicería:

- A ver, um… me va a poner cuarto y mitad de pechuga, pero a cambio le dejo aquí tres cuartos de muslo y dos kilos de grasa.

Admitámoslo, no todo el mundo puede ser guapo. La gente imperfecta es necesaria ¿de qué nariz operada sacaría la inspiración Quevedo para su Oda? o ¿por qué iban a cobrar lo que cobran la legión de Naomis creadas en serie? ¿Por qué no somos capaces de aceptar que en lo que a belleza se refiere, en la variedad está el gusto? Nos hemos vuelto esclavos de la imagen hasta límites insospechados.  ¿Qué mi hijo adolescente tiene sobrepeso? Pues nada, una liposucción y se acabó el michelín, ¿por qué cambiarle hábitos como pasarse toda la tarde con el culo pegado al sofá jugando a la PlayStation o zampándose barras enteras rellenas de panceta?. ¿Por qué contrariar al retoño (que ya pesa más de cien kilos) si la cirugía ahora te la dejan pagar a plazos como el lavavajillas?.

Evitándoles el proceso de tener que madurar, de aceptarse tal y como uno es y enseñándoles a sacarle el máximo partido a lo que se tiene; llegamos a una espiral en la que nunca nada va a ser suficiente. Tan pronto se ponga pecho, verá que éste no va acorde con sus glúteos, y a su vez habrá que quitar costillas y poner y sacar y modelar y retocar… Estamos creando una legión de Miss y Mister Potato. Y aquí sólo me vienen a la cabeza los arqueólogos y antropólogos dentro de cientos de años.

Uno de los temas más peliagudos a mi modo de ver, es el tema de las operaciones como premio. Ahora resulta que una de las motivaciones para sacar buenas notas es lucir una enorme delantera. ¿Qué fue del… igual te compramos un ordenador o te dejamos ir de campamento? Es comprensible la preocupación de los padres a fin de cuentas ¿qué universidad seria va a admitir a alguien con el tabique nasal desviado o, Dios no lo quiera con una dentadura que no resplandezca en la oscuridad? ¿qué clase de trabajo van a encontrar si sólo demuestran que poseen habilidades intelectuales suficientes? ¿qué clase de amigos? ¿Qué clase de padres seremos si no le ofrecemos la opción de lucir un canon de belleza tan armónico como el que lleva imponiendo la muñeca Barbie desde hace más de 40 años?

Que estas cuestiones se las plantee una personita con todas la inseguridades del mundo sobre sus hombros puedo llegar a entenderlo, pero que unos padres hechos y derechos lo consientan y unos médicos mercenarios lo realicen me parece lamentable.

No obstante, y viendo el panorama, yo creo que las cirugías deberían hacerse antes, 16 años me parece mucho esperar. Con lo mona que podía estar la niña luciendo un palabra de honor bien torneado en su primera comunión…

Sinceramente, aguardar a que la madre naturaleza acabe de hacer su trabajo me parece una pérdida de tiempo. Es más, vengo notando que últimamente los bebés están ligeramente rollizos, yo considero que Sanidad debería meter mano en el asunto, que uno se despista y antes de que empiecen a andar ya los tienes con piel de naranja. Y claro, que ocurra eso en un país tan adelantado como el nuestro, en el que nadie espera para operarse me parece una aberración.

Ser adolescente hoy en día, es difícil, pero nunca ha sido fácil. Si Barbie levantase la cabeza nos diría: Ya os lo dije niñas, sin tetas no hay paraíso.

Jóvenes y guapos

Posted in cirugía estética en menores by cafecongotas on mayo 11, 2009

800 millones de Euros. Esa es la cantidad de dinero que cuestan las liposucciones, rinoplastias, prótesis mamarias y demás “retoques” a los que nos sometimos los españoles el año pasado, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Esta organización, que agrupa a los profesionales del gremio, constata además un imparable crecimiento en el número de intervenciones en el último decenio. Veremos a final de año si la omnipresente crisis ahoga nuestras ansias de belleza.

Estos datos son reflejo de una sociedad obsesionada con la perfección corporal, buscada a cualquier precio. Es discutible la validez de estas premisas, pero deben ser, como mínimo, respetadas. Otro cantar es el preocupante aumento de intervenciones a menores, que también señala el SECPRE. Estos casos han provocado y provocan un acalorado debate que sobrepasa los límites de lo social para adentrarse en cuestiones éticas.

Los medios de comunicación se han hecho eco de los casos de sorteos de operaciones de cirugía estética en discotecas de Argentina. Estas prácticas supusieron una gran controversia social en el país sudamericano. En fechas más recientes se produjo en Valencia un caso similar, en el que se sorteaba un aumento de pecho entre las asistentes a una fiesta de un conocido local de la ciudad. ¿Es éste el referente adecuado para los adolescentes?

Según Antonio Porcuna, presidente de SECPRE, “los adolescentes no se deben operar bajo ningún concepto”, salvo en casos justificados, como las secuelas provocadas por enfermedades o accidentes. Los propios profesionales admiten que estos jóvenes no han completado su desarrollo físico, por lo que la mayoría de las intervenciones habituales no son aconsejables. Tampoco en el aspecto psicológico los adolescentes se han desarrollado totalmente, se encuentran en una fase muy vulnerable y son fácilmente sugestionables.

Al margen de cuestiones médicas, debemos considerar la presión de la sociedad sobre los jóvenes. Los modelos de éxito actuales se basan en gran medida en la belleza física, en el culto al cuerpo. Por ello, las mayores aspiraciones de gran parte de los adolescentes son, en muchos casos, estar guapos y guapas, emulando a sus ídolos del deporte o la televisión. Las operaciones de cirugía estética son un paso más en esta realidad. Es responsabilidad de todos nosotros crear un modelo social responsable en el que los jóvenes encuentren su lugar sin necesidad de aumentar los pechos o retocarse la nariz.

Vivir a ciegas

Posted in cirugía estética en menores by elenaolivaressanz on mayo 11, 2009

Nos pasamos tanto tiempo jugando con las Barbies en nuestra infancia que cuando se van porque ya hemos crecido las echamos de menos y queremos ser como ellas.

¿Realmente pensamos que alguien se pone pechos para sentirse mejor consigo misma? Yo soy de las que piensa que si te pones pechos es para que los demás los vean y te digan lo bien que te quedan. Y eso sí que puede hacer que te sientas mejor contigo misma, pero no es el hecho de operarte lo que lo consigue.

Pensémoslo al revés. Si todos los chicos tuvieran que utilizar taparrabos se alargarían el miembro para parecer lo que no es, en cambio, ¿cuántos conocéis que se hayan operado?

Yo propondría vivir durante 10 años sin luz, totalmente a ciegas. Estoy totalmente convencida de que encontraríamos a nuestro amor platónico antes de lo que esperamos, pero muchas veces no le damos ni la oportunidad de abrir la boca por la primera impresión. Y a veces, tenemos buenas impresiones y en cambio es mejor que se callen.

Noche de tapeo estético

Posted in cirugía estética en menores by roi3 on mayo 11, 2009

El jueves pasado tomando unas cañas con mi buen amigo Juan surgió el espinoso tema de la cirugía estética en menores. El detonante: su prima Águeda, de 17 años, le pidió a sus padres “unas tetas nuevas” (Juan dixit) por su incontestable rendimiento en la tercera evaluación. Yo, inconsciente de la tremenda crispación que el asunto ejercía sobre mi amigo, me animé con un par de chistes más o menos desafortunados. La discusión no se hizo esperar. En nuestro juicio improvisado él ejerció de fiscal y yo de abogado defensor de Águeda, nuestra querida alumna incansable.

Metiéndose en su papel como si de un actor del Método se tratase, Juan pasó de ser mi colega bonachón a un contenedor de datos minuciosamente contrastados. Y lo cierto es que los números que manejaba eran abrumadores: España era el país europeo en el que se realizaban más operaciones de cirugía estética (y el tercero a nivel mundial, tras los imbatibles Estados Unidos y Brasil). En total nuestro Estado sumaba 380,000 intervenciones anuales, de las cuales un 10% (para los de letras: 38,000) correspondían a menores de edad. Todo esto no supondría ningún problema si dicha actividad estuviese debidamente regulada. Pero no lo está. La única iniciativa española corresponde a los siempre trabajadores andaluces que el pasado mes de Marzo aprobaron un Decreto que obliga a los menores de entre 16 y 18 años a pasar un test médico y psicológico antes de la intervención. Los que no lleguen a los 16 (lo siento chicos) estarán sometidos a la previa autorización de sus, esperemos, razonables padres. Este vacío legal escandalizaba a Juan, que estaba a favor de la supresión total de la cirugía estética en menores.

Con la tercera caña llegó mi momento de contraatacar. A mi favor, los miles de niños que tan sólo por sus deformaciones físicas encuentran en la escuela su particular campo de batalla. Con una operación de cirugía las burlas e insultos de sus compañeros deberían esfumarse. Un discurso demagógico pero efectivo que haría languidecer al más duro de los jurados populares. Al fin y al cabo esas 38,000 operaciones anuales constituían un atisbo de esperanza para esos pobres muchachos capitaneados por Águeda, mi gran heroína del siglo XXI.

Vistas nuestras mentalidades opuestas, Juan y yo decidimos aplazar nuestro juicio y centrarnos en el tapeo nocturno, un asunto en el que coincidimos al 100%. Sin embargo, no pude evitar conectarme a Internet en mi vuelta a casa para buscar pruebas que fortaleciesen mis argumentos. De entre todos los datos que encontré hubo uno que me llamó especialmente la atención: las operaciones más demandadas por los jóvenes eran el aumento de pecho, la liposucción y el relleno de labios. Me quedé estupefacto. ¿Dónde estaban mis pobres niños con malformaciones y frustrantes defectos estéticos? ¿Los había abandonado Águeda por la simple ostentación física? Y lo peor de todo, ¿estaban preparados física y psicológicamente esos pacientes para sus respectivas intervenciones?

Como buen abogado que soy decidí tomarme el resto de la noche libre. Eso sí, el eterno debate de si deben pagar justos por pecadores está a punto de comenzar en la próxima ronda de cañas.

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